“Las biografías siempre están escritas en tercera persona, aunque, en la mayoría de los casos, es uno mismo quién las escribe.”
“Nací en Granada, el 31 de julio de 1973, hace un siglo ya, y llorando sin parar hasta en el Bautizo... eso dice mi madre. Desde mi infancia la música ha sido mi gran compañera, Julio Iglesias y Los Panchos, que sonaban en un viejo tocadiscos de mis padres, son mis primeros recuerdos...También Rumba Tres, Iva Zanicchi, Carlos Gardel y otros muchos, que hicieron de mí, el romántico empedernido que he sido durante muchos años de mi vida.”
“Mi relación con la música clásica llegó muy tarde y por casualidad… a los 18 años, porque una amiga del instituto me dijo que a lo mejor me cogían en su coro. Fui a probar y… sonaba el Alleluia de Haendel: fue amor a primera escucha. Me maravillaron aquellas voces y aquellas armonías que se entrelazaban hipnotizándome.”
“Como buen testarudo, me empeñé en estudiar canto y convencí a mis padres, que hasta ese momento solo me habían oído cantar por Perales… (¡¡qué shock!!). Viajé a Madrid, conocí a Toñi Rosado, la maestra que me preparó para entrar en la Escuela de Canto de Madrid, y de ese periodo… no quiero ni acordarme. A otra cosa…”
“Volví a Granada derrotado, pero enseguida conocí a un gran colega que me llevó a la que considero mi maestra. Entré en el coro de Valencia, me instalé allí y, lo más importante, empecé a ser feliz con mi vida y con la música. Al poco tiempo comencé a cantar como solista y, en 2002, conocí a la persona que cambiaría mi vida: Alberto Zedda. Él me presentó a la segunda que más me la cambiaría: Gioachino Rossini. A partir de ese momento se precipitó una carrera rossiniana internacional que me ha llevado a cumplir casi todos mis sueños profesionales.”
“De cantar bolos por la Comunidad Valenciana pasé, en apenas cuatro años, a debutar en el Metropolitan Opera House de Nueva York. Por el camino: Teatro Real de Madrid, Gran Teatre del Liceu de Barcelona, Deutsche Oper de Berlín, Semperoper de Dresde, Teatro Regio di Parma, Teatro Massimo de Palermo, Rossini Opera Festival, Théâtre du Châtelet y Théâtre des Champs-Élysées de París, Theater an der Wien y otros muchos teatros maravillosos. He tenido el honor de cantar con los mejores cantantes del mundo (Flórez, Garanča, Antonacci, Fleming, Brownlee, Podleś, Blake, DiDonato…) y con directores de orquesta extraordinarios (Zedda, López-Cobos, Spinosi, Rousset, Pons, Frizza, Allemandi, Scimone…).”
“Y entre todo esto he grabado varias óperas y dos discos que son como hijos míos: Tango mano a mano y Operazza. He escrito y codirigido Barrockeros, Óperame, Los Divinos, El hombre que se llamaba Amadeus y Concierto para Zapata y Orquesta… Vamos, ¡un no parar! Durante estos últimos 25 años me he ido dejando pedacitos de alma en cada uno de estos teatros y con cada uno de esos compañeros. Espero seguir haciéndolo muchos años más. ¿El futuro? Mucha, mucha música buena.”